Blog de Psicomotricidad, lenguajes expresivos, sensopercepción, tecnologías de ayuda a la inclusión, accesibilidad y diversidad funcional / discapacidad. Patricia Valenzuela, Psicomotricista.

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Tono muscular y técnicas de relajación

“El tono muscular consiste en un estado permanente de ligera contracción en el cual se encuentran los músculos estriados. La finalidad de esta situación es la de servir de telón de fondo a las actividades motrices y posturales”. Al mismo tiempo, “esta tensión no es de una intensidad constante, sino variable para cada músculo y armonizada en cada momento en el conjunto de la musculatura en función de la estática y dinámica general del individuo. Cada persona tiene una determinada organización de su tonicidad, lo que ha llevado incluso a la descripción de tipos en función de sus manifestaciones tónicas”. (Stamback, 1979).
Cualquier actividad que implique la acción corporal precisa de la participación muscular, ya sea aumentando o disminuyendo la tensión de los músculos, lo que requiere de un cierto grado de control sobre los mismos.
La ejecución de la actividad muscular puede concebirse en dos dimensiones: a) el aspecto clónico, fásico y cinético (de alargamiento o acortamiento muscular) y b) el aspecto tónico (de diferentes grados de tensión o distensión muscular), expresamente relacionado este último con la vida de relación y con las actitudes y las posturas surgidas y dirigidas principalmente del y hacia el contacto humano a partir de los sistemas de sensibilidad interoceptiva y propioceptiva.
El tono muscular, entonces, necesario para realizar cualquier movimiento, está regulado por el sistema nervioso que en ocasiones, precisa de un aprendizaje para el manejo satisfactorio de nuestra economía metabólica, emocional y física.
Debemos tener en cuenta cada vez que intervenimos en el control de la tonicidad, que lo estaremos haciendo también sobre los procesos de atención y sobre las sensaciones propioceptivas que inciden principalmente en la construcción del esquema corporal. Asimismo, a través de la formación reticular, y dada la relación entre ésta y los sistemas de reactividad emocional, la tonicidad muscular está muy relacionada con el campo de las emociones y de la personalidad y, obviamente, con la forma característica de reaccionar del individuo.
Existe una regulación recíproca en el campo tónico-emocional y afectivo-situacional. Por ello, las tensiones psíquicas se expresan siempre en tensiones musculares.
En Psicomotricidad, la posibilidad de explorar, ejercitar, regular y favorecer el dominio de la tensión/relajación muscular tendiente a provocar aumentos/disminuciones de la musculatura, tenemos en cuenta que los resultados repercuten sobre todo, en un aumento/disminución de la tensión emocional de las personas.
El tono es, pues, como intuyera claramente Wallon, la fuente de la emoción, con lo cual se convierte en un elemento clave en la relación con el otro. La función tónica al actuar sobre todos los músculos del cuerpo, regula constantemente sus diferentes actitudes y así se convierte en base de la emoción. El tono actúa, además de cómo preparador de la acción, como caja de resonancia de las interacciones del individuo con su ambiente. En este sentido, Wallon afirma que el tono es en cada momento el resultado, modificable según los casos y las necesidades, de los influjos que provienen de múltiples fuentes. Se trata de una especie de lugar común donde conectan, a través de la estrecha ligazón tónico- emocional, los aspectos orgánicos y psicológicos de la vida de los individuos, puesto que las emociones son básicamente sistemas de actitudes que responden a un cierto tipo de situación (Wallon, 1941). Esta es precisamente la perspectiva original de Wallon que afirma que la contracción fásica y tónica del músculo no significan tan sólo movimiento y tensión, sino gesto y actitud. De este modo, la función motriz descubre su verdadero sentido humano y social, perdido en el análisis neurológico y fisiopatológico: ser la primera de las funciones de relación (Ajuriaguerra-Angelergues, 1962). (Ver artículo de Juan Antonio García Núñez y Pedro Pablo Berruezo)

Entonces, ¿por qué practicar la relajación en psicomotricidad?
El entrenamiento en técnicas de relajación nos permite activar el sistema nervioso parasimpático inhibiendo parcialmente el funcionamiento excesivo del sistema simpático.
Tanto en sujetos con un desarrollo psicomotor y organización del cuerpo ‘normal’, como en aquellos con patologías que aparejan trastornos en el cuerpo o cuadros secundarios y asociados a lesiones neurológicas, alteraciones metabólicas, genéticas, desórdenes severos de la personalidad, trastornos del aprendizaje y del lenguaje ligados a dificultades tónicas y práxicas o desórdenes psicosomáticos; la relajación permite:
1) Favorecer la conciencia sobre el propio cuerpo.
2) Economizar la energía.
3) Disminuir el estrés de la vida cotidiana, la frecuencia cardíaca, el consumo de oxígeno y la tensión muscular.
4) Disminuir la ansiedad.
5) Aumentar los niveles de atención, memoria y concentración.
6) Sugerir un estado de bienestar interno y una perspectiva positiva del mundo.
7) Aumentar la capacidad de relación, comunicación, imaginación y creatividad.
8) Favorece al sistema inmunológico.
9) Permite el control del dolor crónico.
10) Disminuir los estados de depresión, aburrimiento, falta de iniciativa, etc.
Controlar la respuesta motora implica modificar la propia respuesta fisiológica y ello sólo se logra con ejercitación y práctica una y otra vez.
A un permanente estado de tensión física descontrolada corresponden todo un repertorio de emociones negativas. Reeducar el movimiento a través de la relajación es un buen comienzo para volver a experimentar la libertad de optar por las emociones positivas. Aumento del tono muscular y excitación nerviosa que puede mejorarse con descanso-relajación.

Clasificación de las técnicas de relajación
1. Técnicas de relajación que van de los músculos a la mente: grupo de técnicas que primero relajan el cuerpo, los músculos para finalmente relajar la mente. (Ejercicios respiratorios. Relajación progresiva de Jacobson. Masajes)
2. Técnicas de relajación que van de la mente a los músculos: estrategias que parten de ideas o imágenes de relajación. (Entrenamiento autógeno de Schultz. Relajación por imágenes)

B- RELAJACIÓN PROGRESIVA: Creada por Edmund Jacobson en 1930, a pesar de su antigüedad es la técnica más utilizada mundialmente en el deporte. Su real eficacia se produce, sobre todo, cuando existen síntomas fisiológicos o motores. Se le considera instrumento útil en la para reducir la ansiedad. La técnica dura entre 30 y 45 minutos cuando se hace en forma completa y puede llevarse a cabo en forma colectiva o individual. Puede utilizarse antes o después de una sesión de psicomotricidad, y sólo hasta dos horas antes de una competencia. Puede aplicarse en forma supervisada o autoaplicarse. Requiere aprenderse bien para que tenga una real eficacia.
Lo que se pretende es obtener la relajación local de cualquier grupo muscular en dos momentos:
a) Tensar: provocando expresamente la tensión, activando y contrayendo las fibras musculares. (tener y tomar conciencia de la tensión).
b) Relajar: desactivar la tensión provocada en un ejercicio de distensión de las fibras musculares implicadas, hasta que desaparezca o hasta que baje al máximo posible dicha tensión, produciéndose la relajación. (Debe tomarse conciencia de la distensión).
Se aconseja que la relajación sea un proceso progresivo de desactivación de todos los músculos del cuerpo siguiendo un orden:
• Cara: ojos, boca, frente.
• Cuello: nuca
• Brazos: hombros, brazo, antebrazo, muñeca, dedos.
• Piernas: pie, tobillo, gemelos, muslos, nalgas.
• Tronco: espalda, estómago y tórax.
Pueden adoptarse varias posturas. Las más adecuadas son las siguientes:
- Acostado/a boca arriba con la cabeza echada un poco hacia atrás, para facilitar la respiración y con las manos apoyadas sobre la colchoneta, el suelo, etc.
- Sentado/a, con los brazos apoyados sobre los muslos, que permanecerán un poco abiertos en V, de manera que las manos no encuentren apoyo completo. La cabeza no estará ni hacia atrás, ni hacia delante, sino en continuidad de la columna vertebral, también sin apoyo. En los dos casos, es importante aflojar toda la ropa que pueda oprimirnos.
Principios de la relajación progresiva:
• Funciona en base a la contracción y relajación muscular.
• La contracción se realiza por cada músculo con tres intensidades (baja, media y máxima)
• Trabaja absolutamente todos los grupos musculares.
• Se comienza (en cada grupo muscular) por las zonas no dominantes.

C- RELAJACIÓN AUTÓGENA: Es un método de relajación descrito por el Neurólogo J. H. Schultz. Algunos estudios confirman su eficacia en el terreno de la psicohigiene, pedagogía, prevención y terapia de numerosas alteraciones conductuales y orgánicas. “Autógeno” se refiere a “ejercitar la mente por sí mismo, de forma voluntaria, para influir en el comportamiento del resto del organismo”. Existen contraindicaciones para personas con serios padecimientos psíquicos y en algunos pacientes con arritmias cardíacas.
Principios de la relajación autógena:
• El cuerpo y los procesos mentales constituyen una unidad.
• Relación bidireccional entre el aprendizaje mental y el organismo.
• Tiene su origen en la hipnosis clínica: la autohipnosis progresiva y ordenada provoca cambios en la fisiología corporal.
• No recurre a la voluntad consciente (activa), sino que corresponde a una “entrega interior” a determinadas representaciones preestablecidas.
El método se basa en la concentración profunda obtenida mediante ejercicios que llevan directamente al estado de relajación general del organismo. Schultz dividió su método en dos ciclos:
- El ciclo inferior: compuesto por 6 ejercicios que se deben dominar para pasar al siguiente ciclo.
- La actitud frente a la relajación y el ambiente.
- Experiencia del peso.
- Experiencia cardíaca.
- Experiencia de respiración.
- Experiencia de calor.
- Experiencia de la cabeza.
Cada una de estas experiencias influyen en niveles fisiológicos diferentes, sobre el sistema muscular, el respiratorio, el corazón, el sistema vascular, el abdomen, la cabeza.
Este estado de relajación se obtiene en segundos, y se procede a otros ejercicios de profundización como:
- la mirada hacia el centro de la frente.
- encuentro del color personal.
- visión de otros colores.
- visión de objetos (mesas, flores,…), etc.
- El ciclo superior: el tiempo de entrenamiento para pasar del ciclo inferior al superior es entre 6 meses y 2 años, ya que se deben dominar esas experiencias para poder acceder con efectividad al ciclo siguiente donde se provoca una relajación autoconcentrativa.

Existen otros métodos o sistemas de relajación basados en los clásicos como:

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El pensamiento corporal, de Susana Kesselman




Extracto del libro "El pensamiento corporal. De la inteligencia emocional a la inteligencia sensorial", de Susana Kesselman



Apuntes para una lectura corporal en la bioenergética (o de la violentación de los límites corporales)
1) Construimos corazas corporales como fortalezas desde donde miramos la vida. Nuestros ojos ven lo que nuestras crispaciones les permiten. Vemos el engaño, la traición, la derrota desde una estructura de carácter -como diría Reich- o desde una postura corporal que lleva en sus tensiones la incapacidad de ser libres, de elegir la postura más saludable y los caminos para la liberación de la coraza.
2) Las corazas son conductas defensivas que nos protegen de sentimientos, de sensaciones que nos ponen en peligro, porque nos conectan con nuestras debilidades -provenientes tal vez de otros momentos de la vida- y que se actualizan en verdaderas armaduras.
3) Hemos aprendido a construir defensas para inhibir nuestras sensaciones y sentimientos; aún más, hemos aprendido a no sentir sensaciones y sentimientos, y a  construir corazas seguras, no sólo para resguardarnos sino para ir dejando poco a poco de sentir.
4) Las corazas son palabra, movimiento, imagen, recuerdo, pensamiento agazapado en algún lugar del cuerpo.
5) El cuerpo acorazado ha perdido raíz, grounding, se ha ido separando de su realidad, ha perdido contacto consigo mismo, se ido insensibilizando a sus sensaciones, tiene una pobre percepción de lo que pasa, poca receptividad para autoobservarse.
6) Un enraizamiento pobre lleva a la búsqueda corporal de los soportes. Cuerpos que se sostienen desde los hombros, desde la cabeza y desde otros lugares corporales.
7) El cuerpo acorazado empobrece su respiración, la superficializa, y al empobrecer la respiración disminuye sus sensaciones en el interior del bajo vientre, en la pelvis.
La terapéutica inspirada en estas ideas buscará:
a. Enraizar, o sea permitir la liberación, la descarga, la transformación de la energía. La carga energética se produce a través de la parte superior del cuerpo: el alimento, la respiración; la descarga es función de la parte inferior del cuerpo a través del aparato sexual -en el sentido amplio, no sólo genital-, y esta es la dirección de la cura;
b. Profundización de la respiración con la idea de liberar las tensiones musculares crónicas a lo largo de la espalda, en la mandíbula, en la pelvis, en el vientre, en las piernas.
c. Ejercicios que llevan al cuerpo a un estrés que genera un movimiento espontáneo: temblores, vibraciones y otras manifestaciones corporales (náuseas, mareos, desequilibrios), mediante las cuales se busca devolver al cuerpo una onda de movimiento que lo vincule con las sensaciones y los sentimientos.
Con esto se inicia un proceso en el que la catarsis o descarga es un paso (sólo un paso), desde donde se comenzará el trabajo de asentamiento que se despierta.

Una lectura corporal desde la eutonía o la teoría del inútil combate
1) Las tensiones corporales llevan a irregularidades, fijaciones o desequilibrios en los tonos. Tono es la actividad de un músculo aunque esté en reposo. La enfermedad es la fijación en un tono bajo, alto o medio.
2) Las tensiones no permiten que un movimiento se desplace por los cauces naturales: pie, tibia, fémur,, pelvis, columna. Malos apoyos de los pies cambian las direcciones de los huesos y obligan a los músculos a trabajos adicionales, a la hipertonía o a la hipotonía.
3) La regulación de tonos está dificultada por la falta de sensibilidad del cuerpo.
4) La conciencia corporal predispone al contacto con las tensiones, o sea con los hábitos de movimientos y de vida que las promueven, con la incoherencia entre el esfuerzo y la acción, y sus efectos en un movimiento poco económico.
La terapéutica desde la eutonía va persiguiendo pacientemente el "buen tono". Mientras los ejercicios bioenergéticos llevan al cuerpo a una situación "más allá" de sus limites, "más allá" de la voluntad -situaciones en las que la persona es sometida a un trabajo a veces violento para despertar el movimiento espontáneo-, la eutonía no tiene violencia aparente. La eutonía es como la abuelita, pero una abuelita que lleva el lobo feroz en su interior. Al vincular a la persona con hábitos inservibles, con incongruencias, con insensibilidades evidentes, con dificultades para permaneces pasivos o para mover con una fuerza acorde con la exigencia, violenta de otro modo. Violenta desde la incomodidad, desde la duda, desde la imposibilidad de continuar con el movimiento acostumbrado, desde la inquietud de saber que está dentro de un instrumento para el cambio, desde el enfrentamiento con el vacío, con el silencio.
La terapia eutónica es un desafío a la capacidad de revertir los hábitos corporales a través de:
a. La autoobservación. Mediante la técnica de inventario, el eutonista invita a recorrer minuciosamente cada parte del cuerpo.
b. La incidencia sobre el tono. A través del movimiento sin esfuerzo, natural, de estimulación de la piel, de la conciencia de los huesos y sus volúmenes, del trabajo con las articulaciones, del ir sensibilizándose a las sensaciones, la persona flexibiliza el tono del cuerpo.
c. La liberación de la tensión. Por regulación del tono que producen la intención del movimiento, los microestiramientos, la conciencia del transporte y otros principios, se crea en el cuerpo la disposición a la liberación de la tensión- De esta manera, incide sobre la respiración, sin plantearse ejercicios respiratorios como la bioenergética, y sobre la desestructuración de las corazas a partir de la reordenación de las direcciones de los huesos.
d. La búsqueda del equilibrio tónico. Con la flexibilidad de tono, la persona encuentra una salida a las fijaciones tónicas que llevan a la insensibilidad y dificultan la autoobservación. El concepto de flexibilidad de tono enriquece la idea de relajación. La relajación está asociada al descanso, la quietud, el tono bajo, estado necesario para la apertura de la sensibilidad, para el contacto silencioso con uno mismo; en cualquiera de los tonos. El cuerpo relajado en un tono más alto es útil para la vida cotidiana, que nos requiere acciones variadas. Es relativamente fácil permanecer relajados en el suelo; pero al ponernos de pie, hacer algún deporte, empujar objetos que requieren esfuerzo, la liberación de la tensión es un gran desafío.


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