Blog de Psicomotricidad, lenguajes expresivos, sensopercepción, tecnologías de ayuda a la inclusión, accesibilidad y diversidad funcional / discapacidad. Patricia Valenzuela, Psicomotricista.

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Federico Bitti, el manejo de la distonía a través de la danza y el movimiento.

Federico Bitti padece distonía.
La distonía es un trastorno del sistema nervioso central de tipo neuro-quimiomuscular que se transmite ya sea por vía genética o por un trauma de origen externo (golpe accidental, generalmente traumatismo craneoencefálico).
Este trastorno se presenta como un síndrome neurológico incapacitante que afecta al sistema muscular afectando la tonicidad de un determinado grupo muscular en forma parcial o generalizada.
En el video, Bitti expone cómo ayuda a re-entrenar su cerebro a través de la danza y la neuroplasticidad, evitando intervenciones invasivas, que le habían sido recomendadas y mejorando su tonicidad y movimientos en el momento en que expresa su arte.




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Dancing with María Fux - La danza y danzaterapia

"Siempre me han interesado los límites del cuerpo... Me interesaba de qué manera la gente no se podía mover podía moverse, a través de lo que yo experimentaba en el escenario cuando danzaba..."
María Fux  

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La danzaterapia como recurso en psicomotricidad

Corporalidades manifiestas, vivenciando, sintiendo, pensando, queriendo…  Haciéndose parte, descubriendo al cuerpo como posibilidad de comunicación proximal y distante.
Dinamismos somáticos transformadores, creativos.
Explorando… intercambiando… más acá, más allá…
Psicotónicos, eutónicos… “en relación a”, y con todo el permiso para autoexpresarse y expresar lo que cada uno es, proyecta y desea proyectar.

Comparto el video de Anna Lagomaggiore y Marcia Plevin,

"Art Therapy Italiana - Danza Movimento Terapia - Dall'infanzia alla terza età"

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Más María Fux

Amigxs, colegxs, saben ya que admiro a 'este ser humano'. Por su calidad, su sabiduría, su falta de mezquindad. Es siempre mucho más que bailarina... Es 'dadora' de ternura y canal de viaje hacia mundos internos repletos sorpresa y calma.
"María Fux nació en 1922, en Argentina. Es bailarina, coreógrafa y creadora de la danzaterapia. Apasionada por la danza desde la niñez, empezó su actuación pública en 1942 en el Teatro del Pueblo, recorría provincias con sus espectáculos, dando charlas y enseñanza.
Fue bailarina solista del Teatro Colón desde 1954 a 1960, más tarde Directora del Seminario de Danza-terapia de la Universidad Nacional de Buenos Aires, e integró el Jurado del Fondo Nacional de las Artes. Al conocer la filosofía de Isadora Duncan, se volcó a la búsqueda de una forma de comunicación con el cuerpo, crea así la danzaterapia, método que integra a personas con diferentes discapacidades: gente sorda, con síndrome de Down y con problemas físicos. Usa estímulos musicales y visuales, para superar el aislamiento y promover la integración de todo el grupo." Continuar leyendo en Wikimujeres




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Experiencias en danzaterapia

Recuerdo cuando hace algún tiempo, en una clase con María Fux, la bailarina y danzaterapeuta que más admiro y con la que me formé durante varios años participando de sus encuentros semanales y seminarios intensivos, me ocurrió algo que todavía me hace erizar la piel.
Tanto a María como a Majo (María José Vexenat, una de sus grandes discípulas), cada vez que pude les pregunté: ¿cómo hago yo, que no soy artista, -si bien tengo una formación corporal desde pequeña-, para trasmitirle a mis pacientes lo que aquí se vivencia? Puedo asegurarles que al finalizar cada clase de María, uno se emociona y llora, siente que libera tensiones, que flota, que es más feliz, que se adueñó un poco más de sí mismo, que se afloja o que se ha olvidado del problema que lo aquejaba por lo menos esa hora...
Y las respuestas que me ofrecían, no me alcanzaban. No me hablaban ni en chino ni en esperanto, idiomas que no manejo, pero no lograba ‘captar’ lo que me querían decir.
Mi búsqueda, (en ese momento así lo creía) era “científica”, y de allí, a decidir estudiar Psicomotricidad (para encontrar dichos fundamentos ‘científicos’ sobre el trabajo con “lo psico-corporal” –o como les guste denominarlo- fue cuestión de ir, realizar mis estudios, recibirme y aquí estoy, aún reflexionando sobre el tema).
Moverse, pensar, actuar, marco terapéutico, encuadre, simbolización, representación, expresión, energía, desbloqueo, coraza, formación, danza, arte, dolor, eran palabras que giraban en mi cabeza en esa época.
María Fux, trabaja algunos días con niños y otros con grupos de jóvenes, adultos y adultos mayores siempre ‘integrados’. En sus clases podemos interactuar todos, gente sin patología “aparente”, algunos con síndrome de down, otros con espasticidad, con parálisis cerebral, autismo, sordos, ciegos, mujeres, varones, incluso ha trabajado con mujeres intervenidas quirúrgicamente por cáncer de mama, etc…
La cuestión fue una propuesta de María, cuando aquel día, se le ocurrió que trabajemos en parejas con unas telas de colores. No explicaré la dinámica ya que quiero ser breve y solo diré que al principio, comenzamos a desplazarnos por el espacio para encontrarnos espontáneamente, cada uno, con su pareja.
Me había topado como compañera aparentemente 'con todas las habilidades intactas', y justamente  psicomotricista. Desde el fondo, María indicaba al grupo: acérquense, compartan el espacio, mírense, busquen la mirada del otro… 
Cierta incomodidad nos invadió a ambas y no lográbamos "conectar". No encontraba sus ojos. No establecíamos ningún “diálogo”. Yo intentaba pero no hallaba con quien “conversar la danza”. Bailábamos “monologando”, era una danza “paralela” (haciendo una analogía con el juego paralelo de los chicos). No se a quién miraba mi compañera pero no era a mí.
Enojada, María interrumpió la música, -era claro que no nos había ocurrido solo a nosotras-, y nos explicó qué buscaba.
Nuevamente, comenzamos a desplazarnos con una música diferente, jugamos con las telas, algunos de pie, otras sentadas, hasta encontrar un nuevo compañero.
Esta vez me tocó en suerte alguien que dirigió mi cuerpo y mi mirada hasta el final de la clase para terminar con lágrimas en los ojos.
La Morrison, Sandra Morrison, (click en el nombre para mirar sus obras), una bailarina y artista plástica me miró. Me miró los ojos y me atravesó. Me invadió suave pero firmemente con sus movimientos quebrados por la espasticidad. Al principio creí que nos íbamos -o se 'me' iba a caer-, pero no, de inmediato establecimos un ritmo mutuo. Nos miramos. Nos hablamos danzando, sin miedos, sin prejuicios, cada una con su cuerpo, su sexualidad. Siendo. Y al final, emocionándonos.
No me interesa ahora desglosar qué parte de toda esa situación fue “científica” o “artística”, lo que no me cabe duda, es que fue profundamente “humana”.
Gracias María y Gracias Sandra.

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Danza Emotiva

Fue de casualidad como conocí a Violeta. Una noche con amigos allá lejos en el tiempo. Enseguida me comunicaron: es una gran bailarina que blablablabla… Estratégicamente me senté a su lado para no perderme nada de lo que dijese. Nunca la vi bailar, sólo sentada. Y lo hacía como sólo una bailarina lo hace. Escuché tímidamente los relatos de todos ya que era nueva en el grupo, pero particularmente los de ella.
Al final del encuentro, antes de retirarnos, me regaló su libro “Danza Emotiva, (Poesía en movimiento)”, que durante largos años llevé como una especie de amuleto en circunstanciales mochilas o carteras.
De alguna manera, Violeta generó en mí ante cada reiterada lectura, una especie de diálogo tónico, que colaboró al desarrollo de mi propia idea de psicomotricidad.
“Violeta Britos, es bailarina, coreógrafa y docente artística. Estudió danza moderna en Buenos Aires con Bella Malkenson y con la pedagoga María Fux. Integró los grupos de danza Hoy y Tanzz. Presentó coreografías de su autoría, grupal e individualmente, en distintas salas de Buenos Aires. Integró el movimiento Danza Abierta. Entre otros espectáculos participó en Bodas de sangre (Buenos Aires, 1989; premio Galpón del Sur a la coreografía); Circus (Neuquén, 1996; premiada en la Fiesta Nacional del Teatro 1997); Marcos de mujer (Neuquén, 1997), y Corazones subterráneos (Neuquén, 1998). Intervino en el Encuentro Latinoamericano de Danza (Córdoba, 2000), donde fue distinguida con la medalla de oro por su labor como maestra preparadora, recibiendo también el galardón de plata por la coreografía en la categoría Danza Libre.” (Ediciones Al Margen)

El límite es un estímulo (Extracto del libro “Danza Emotiva (Poesía en movimiento)” de Violeta Britos)

Detengo la mirada en un libro de Líbero Badii. Lo tomo, Ya en distintas oportunidades estudié sus pinturas. Lo que más me atrae en sus obras es el desafío, la forma en que rompe con las viejas ataduras e interpreta verdaderamente lo que lo conmueve, su prolijidad para decir: “Este soy, aquí estoy; tomen todo o dejen que siga mi camino”. Nada lo detiene. Tomo el libro desde la gratitud y el amor. Lo abro al azar. Los colores me bañan. Sé que él será mi guía durante la clase. El libro se me viene al pecho. No es un libro, son fuertes brazos de hombre. Cada cuadro, cada forma, son instantes de transfusión, torrentes de sangre oleosa. Me dejo querer.
Llego al estudio. Llegan los alumnos. Comienzo de clase.
El límite no es un límite. El límite es mi verdad, saber hasta dónde puedo. El límite me relaciona, demanda de mí lo mejor. Yo soy mi límite. Nada me detiene, yo me detengo, desde mi límite, amado, desde mi verdad.
Pienso, con límites infinitos, mientras me muevo. Todos nos movemos desde la geografía de la música, desde la geometría del espacio, desde el límite que este tiempo mío me plantea. No puedo detenerme. Cada dificultad estalla en mí como un límite estimulante. Estoy preparada para las dificultades, nada me fue dado sin que exista un límite para frenarme. Ésa, sólo ésa, es la razón de mi espíritu de topadora. Yo apunto a la felicidad y al amor aunque todo sea un límite. Ése es mi motor. Aprendí a probar la vida sin que me aprueben, a querer dimensiones infinitas, a estarme agradecida. Quiero transferir este sentimiento. Penetro con el cuerpo, con el gesto, con la palabra, para que mis amados alumnos comprendan mis desesperadas ganas de entregarles este deseo que estalla en mí.
Los músculos han actuado, se extendieron hasta los límites de lo “imposible”. Poe esta vez especiales les mostré como me estiro, cómo se estira este cuerpo mío, que ya no me pertenece, este cuerpo mediador, chamánico. No fue la vanidad, fue la desesperación de que me acepten. Los quiero.
Pongo en el centro del estudio el libro de Badii. Les muestro los distintos procesos, las variantes que un artista encuentra desde los límites, el descubrir los puntos, las líneas que puede trazar desde las miradas. Sólo un artista interpretando la dificultad encuentra magia, poesía, el hallazgo de la luz. Por último les muestro una página desplegada donde Badii traza su historia, tan parecida a una ruta de subterráneo.
Seguimos la clase. Cuando reconozco mis límites puedo vincularme, comprendo dónde y cuando debo estar, en qué lugar, siento. Todos se brindan, los cuerpos se engendran nuevamente, las paredes no pueden detenerlos. Impactada, agradecida, doblegada de amor y plenitud, los miro desde el cono del alma, desde un punto de polvo, desarmada en suavidad. La clase se arrincona en nuestras memorias, para besarnos como sólo sabe hacerlo la luna.




Video del programa Acrópolis, Neuquén, Patagonia.
Blog "Laboratorio de Arte" de Violeta Britos. 

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