Blog de Psicomotricidad, lenguajes expresivos, sensopercepción, tecnologías de ayuda a la inclusión, accesibilidad y diversidad funcional / discapacidad. Patricia Valenzuela, Psicomotricista.

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Por una corporeidad postmoderna, Asun Pié Balaguer

Imperdible material sobre la diversidad corporal, funcional, posmoderna, que tensiona la construcción de la discapacidad en distintos momentos de la historia.
Los cuerpos diversos se yerguen dignos en este aquí y ahora, y en su reflexión cuestiona discursos establecidos, hegemónicos y heteronormativos donde las ficciones biopolíticas han marcado los cuerpos diversos de un modo para nada inocente y de manera decisiva.
"La historia de la discapacidad es, también, una historia de mutilaciones, cercenamientos, distancias extremas y desapariciones de cuerpos: cuerpos cojos, cuerpos sordos, cuerpos ciegos, cuerpos frágiles, cuerpos monstruosos, cuerpos femeninos, cuerpos pobres, cuerpos niños, cuerpos dementes, etcétera."
"El hecho de que generalmente el público desconozca las atrocidades cometidas contra las personas con diversidad funcional no es casualidad. En parte se explica por la indefensión sufrida por el colectivo, su falta de reconocimiento social y de derechos, así como por la creencia extendida de que su condición diversa es un riesgo para la misma humanidad",
Asun Pié Balaguer.

Pensar la diversidad, abierta, plural, humanizada, es una de las propuestas desde lo corporal, pero también desde posibles nuevas formas de ver al "otro", aceptar al otro en toda su dimensión, e incluso de plantear nuevas formas de organización social.

Comparto el video de la presentación del libro y un link al mismo desde donde puede descargarse.
Realmente lo recomiendo a todos los que trabajamos en las áreas de la diversidad y la corporalidad.




Link para descargar el libro: "Por una corporeidad postmoderna. Nuevos tránsitos sociales y educativos para la interdependencia" haciendo click AQUÍ

Gracias Asun, por permitir esta difusión en el blog. 

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Manual De Exploración Física Del Aparato Locomotor



Contenido:

Parte 1. Extremidad Superior

2 HOMBRO Y BRAZO
Inspección
Palpación
Movilidad
Pruebas de valoración muscular del hombro
Exploración

3 CODO Y ANTEBRAZO
Inspección
Palpación
Movilidad
Estabilidad
Maniobras específicas

4 MUÑECA Y MANO
Inspección de la muñeca
Inspección de la mano
Palpación
Exploración

Parte 2. Extremidad Inferior

5 CADERA Y PELVIS
Inspección
Palpación
Exploración
Maniobras especiales

6 RODILLA
Inspección
Palpación
Exploración

7 TOBILLO Y PIE
Inspección
Palpación
Exploración

Parte 3. Columna Vertebral

8 COLUMNA VERTEBRAL
Inspección

9 COLUMNA CERVICAL
Inspección
Palpación
Exploración

10 COLUMNA DORSO-LUMBAR
Inspección
Palpación
Exploración

Parte 4. Exploración Neurológica Periférica

11 EXPLORACIÓN NEUROLÓGICA PERIFÉRICA

12 EXPLORACIÓN NEUROLÓGICA DE LA EXTREMIDAD SUPERIOR
Exploración sensitiva
Exploración motora
Exploración de los reflejos
Raíces nerviosas de la extremidad superior
Maniobras de tensión de las raíces cervicales
Semiología del plexo blaquial
Lesiones de los nervios periféricos de la extremidad superior

13 EXPLORACIÓN NEUROLÓGICA DE LA EXTREMIDAD INFERIOR
Exploración sensitiva
Exploración motora
Exploración de los reflejos
Raíces nerviosas de la extremidad inferior
Lesiones de los nervios periféricos de la extremidad inferior
Reflejos patológicos más importantes

Del Dr. Granero Xiberta, Javier, especialista en Traumatología y Cirugía ortopédica.

Link de descarga: Será compartido con quien lo solicite en los comentarios dejando su correo.

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Guía de Buena Práctica Clínica en Trastornos del movimiento

Temas que abarca:

Enfermedad de Parkinson y parkinsonismo.


Distonía y discinesia tardía.


Temblor y tics.


Otros trastornos del movimiento: síndrome de piernas inquietas, mioclonías, coreas.


La atención domiciliaria y los cuidados generales en los pacientes con trastornos del movimiento desde la Medicina Familiar y Comunitaria.








Link de descarga: https://mega.co.nz/#!thQEzapY!uTV4Zoitwa3ASk8MsePAHOI0N1Lx18ZPt221MbhnALQ

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Moverse en libertad, Emmi Pikler

"Moverse en libertad" es una obra que ha sido hecha con el propósito de establecer un método nuevo de educación consistente en dejar al niño en completa libertad para moverse. La Dra. Pikler demuestra que el niño aprende a sentarse y a andar aunque no se le siente ni se le lleve de la mano. El desarrollo motor se produce de modo espontáneo, mediante su actividad autónoma, en función de la maduración orgánica y nerviosa. Al sentirse libre, el pequeño se muestra activo, interesado, serio en su juego, agradable en sus relaciones, ágil, diestro y preciso en sus movimientos sin esforzarse demasiado al hacerlos y relajado en su cuerpo; va aprendiendo con flexibilidad y con prudencia las sucesivas habilidades motoras con su propia acción y en los momentos que él elige.
El libro, en su versión original, ofrece ilustraciones rebosantes de vida y de movimiento. Todos los que se ocupan del cuidado de los niños pequeños y quienes están dedicados a la educación especial, encuentran en él, material de reflexión y directrices de actuación.

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Actividad Postural Refleja Anormal Causada Por Los Lesiones Cerebrales, Bobath Berta

Un completo estudio del desarrollo motor de bebés sanos, con descripción de procedimientos para evaluar las respuestas tempranas en el período neonatal y los cambios que se producen a medida que el niño va madurando. Incluye una lista de las primeras reacciones y su modificación gradual, lo que facilita la detección precoz de cualquier signo de retardo o patología.
Este trabajo es el resultado de un análisis del comportamiento motor de pacientes que presentan diversas lesiones del sistema nervioso central. La mayoría de los casos fueron niños que sufrían parálisis cerebral, es decir, diplejía espástica congénita, hemiplejía o paraplejía, algunos de ellos signos mixtos de espasticidad y atetosis con ataxia, o espasticidad con ataxia.
Gran parte de nuestros movimientos voluntarios son automáticos y ocurren al margen de la conciencia, y esto rige en particular para el ajuste postural de las diversas partes del cuerpo que acompañan a esos movimientos.

Biografía:
Berta Busse nació en Berlín en 1907, inicialmente estudió en la escuela de gimnasia y danza “Anna Hermann” y una vez finalizada su formación permanece en esta escuela como instructora hasta el año 1933. Durante este período contrae matrimonio, el cual dura aproximadamente un año. En Febrero de 1933 nace su hijo llamado Peter. En 1938, el aumento del antisemitismo en Berlín la llevó a huir de Alemania y que finalmente estableciera su residencia en Londres. En Londres comenzó a usar sus habilidades como masajista e instructora de gimnasia. En 1941 comenzó a trabajar en el The Princess Louise Hospital for Children y empezó a estudiar para convertirse en fisioterapeuta. Allí renovó su amistad con Karel Bobath con quien había coincidido en su adolescencia y se casaron en 1941.

Karel Bobath nació en 1906 en el mismo distrito de Berlín que Berta. Ambos se conocen durante el período de adolescencia. Karel se formó como médico en la Universidad de Berlín, donde se graduó en 1932. Al negársele el permiso para ejercer la medicina en Berlín, se fue a Checoslovaquia, de dónde procedía su familia y regresó a la Escuela de Medicina, donde se graduó por segunda vez en 1936. Trabajó en pediatría general y cirugía pediátrica en el Hospital de Niños en Brno hasta 1939, cuando la inminente invasión de Checoslovaquia le obligó a huir a Londres.
Berta, en 1943 es llamada para atender a un famoso pintor “Simon Ewes”, con quien comienza a aplicar su forma diferente de manejar la espasticidad, enfoque que continuará luego desarrollando no sólo para el tratamiento de personas adultas con hemiparesia, sino también en niños con secuela de Parálisis Cerebral.
Juntos, Berta desde el aspecto clínico y Karel desde la neurociencia disponible en esos tiempos, desarrollaron el Concepto Bobath para el tratamiento de niños y adultos con trastorno neuromotor. Ambos desde su lugar de residencia como también viajando por distintas partes del mundo, enseñaron y entrenaron a diferentes profesionales en el Concepto , los cuales continuaron y continúan hoy en día con el desarrollo de este “Concepto Vivo”. Tan grande fue el impacto de su Concepto que motivó muchas formas de reconocimiento a través del mundo entero. Así como juntos desarrollaron su vida tanto laboral como personal, juntos decidieron irse el 20 de Enero de 1991.


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Guía sobre REEDUCACIÓN PSICOMOTRIZ Y ALZHEIMER


El Cre Alzheimer Salamanca sostiene que "Entendemos la psicomotricidad como la capacidad o facultad que permite, facilita y potencia el desarrollo perceptivo físico, psíquico y social del sujeto a través del movimiento.
La psicomotricidad es la relación mutua entre la función motriz y la capacidad psíquica que engloba el componente socioafectivo (donde están las relaciones que establece el individuo, comportamientos y sentimientos) y el componente cognitivo (que hace referencia a las capacidades y aptitudes del individuo). Así entendemos, la Reeducación Psicomotriz como posibilidad de intervención psicopedagógica, sistemática, encaminada a la mejor formación integral. La Reeducación Psicomotriz, es pues, en esencia una acción global que tiene como punto de partida el desarrollo psicobiológico (integral) de la persona a la que considera como una unidad de su propia evolución.
El objeto de la presente guía es ofrecer pautas orientativas para la implantación de un programa de Reeducación Psicomotriz en Centros que atienden a personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Igualmente se pretende explicar en qué consiste esta terapia no farmacológica y cómo se lleva a cabo."


Interesante material que es un gusto re-compartir con los seguidores de este blog.


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De los movimientos espontáneos al diálogo tónico-postural y a las actividades expresivas. (II)

Discurso de Julián de Ajuriaguerra (P. II) Revista: Anuario de Psicología, 1983; N° 28 Págs.:7-18 (Dialnet)
Continuación de Parte 1
Estudiar a un niño manteniéndolo en estado de aislamiento, permite poner en evidencia el monólogo de sus propias actividades. No obstante el niño vive en un ambiente de cosas y de personas, cosas sobre las que puede tener un cierto poder y de las que puede servirse, y personas con las que puede establecer una relación.
Los estudios llevados a cabo hasta la actualidad sobre la evolución de los intercambios madre-hijo apenas han destacado la imbricación de dicha evolución con el desarrollo posturocinetico del lactante. En nuestra opinión, esta imbricación se pone en evidencia de forma especialmente clara en la activación de las reacciones de equilibrio. En efecto, estas reacciones comportan de una y otra parte manifestaciones emocionales que constituyen una base de intercambios, constituyendo un hecho capital el que los dos “partenaires” se hallan en diferentes puntos de su historia personal.
En el plano teórico, los psicólogos ontogenetistas, como Piaget y Wallon, valoran la importancia de la postura en el desarrollo psicológico del niño. Pero, si bien J. Piaget señaló el papel del sistema postural y de las actividades en la génesis representativa, esto no parece válido mas que para el aspecto figurativo del pensamiento. Por el contrario, la preocupación constante de Wallon fue mostrar la importancia de la fusión afectiva primitiva en todo el desarrollo posterior del sujeto, fusión que se expresa a través de los fenómenos tónico-emocionales y posturales en un dialogo que es el preludio del dialogo verbal ulterior, y que hemos llamado “diálogo tónico”.
En efecto, damos gran importancia a las modificaciones tónicas y posturales “recíprocas” de las primeras interrelaciones, considerándolas como primeros modos de apego. En efecto, la hipertonicidad, la hipotonicidad y la “détente” corporal del niño pueden verse como expresiones apelativas (en cualquier caso así son sentidas por la madre), igual que los gritos, lloros, sonrisas, miradas.
Ya en el transcurso del embarazo, el niño puede sentir las fases de tensión y descanso de su madre, conservando su propia actividad. Desde este período, la madre toma conciencia de una presencia actuante que se representa como autónoma.
Después del nacimiento, el espacio llega a ser teóricamente ilimitado, pero de hecho inmediatamente se instauran nuevos límites: los vestidos o los brazos de la madre. El objeto de la investigación que hemos realizado con F. Cukier e I. Lezine (1979) fue describir la adaptación recíproca de la madre y el niño en los días que siguen al nacimiento, con el fin de conocer cómo se establece la mutualidad, lo mas flexiblemente posible, con un gasto de energía mínimo a lo largo de la lactancia a través del seno. El ajuste puede ser recíproco de golpe, u operar a través de ajustes sucesivos. La adaptación aún puede apoyarse en sugestiones simples y desangustiantes, sugestiones bien solicitadas por la madre, bien inducidas por el entorno.
La lactancia no es solo un acto nutritivo, es también un intercambio de posturas.
Fuera de esta situación particular, el niño acepta o solicita estar en brazos, buscando al mismo tiempo la proximidad y un cierto dejar-ir en el descanso.
Resulta así una cierta armonía de las posturas, fruto de una construcción mutua que desemboca en un placer mutuo: la madre siente su cuerpo como donante y el niño vive el cuerpo de su madre que le acoge como un lugar en el que contenido y contenedor están indisociados.
El placer y el objeto de placer no se sienten como la consecuencia de la ayuda del otro; se confunden en la primigenia del apego. El sostén de la cabeza y de los miembros inferiores, el estado de alivio, los balanceos, la melodía de una niñera completan su relajación. En posición vertical, el niño encuentra un apoyo sobre el tórax; encontrará en los huecos del cuello-espalda de la madre el contacto y el alivio del acunamiento. También en otras posiciones, el niño encuentra satisfacciones; así cuando se sienta para jugar en el ángulo de las piernas abiertas del adulto sentado, encuentra contacto y mantenimiento. Hay niños que se resisten al abrazo (“non-cudddler”, de Schaffer) y de los que se dice que no son mimosos; de hecho no soportan ser cogidos, abrazados y contenidos, lo que no excluye otras manifestaciones de ternura, o búsqueda de contactos mas breves y superficiales, no limitando su necesidad de movimiento.
Cuando se estudia la espiral de las transacciones, hay que insistir en las características individuales de los niños (más o menos hipertónicos e hiperactivos, hipotónicos y pasivos) y sobre las reacciones, variables según las madres, que suscitan sus particularidades tónico-motrices.
La noción de “dialogo tónico” que acabamos de ejemplificar, se utiliza muy a menudo de forma arbitraria. Lo que yo denomino dialogo tónico es bastante preciso. Esta noción corresponde al proceso de asimilación, y sobre todo, de acomodación entre el cuerpo de la madre y el cuerpo del niño; el niño sostenido por la madre es palpitante muy precozmente en un intercambio constante con las posturas maternales; por su movilidad, busca su confort en los brazos que le mantienen. Mantener no quiere decir estado fijo de mantenimiento, sino acomodación reciproca. El niño puede cambiar de postura para encontrar una sensación de bienestar, o para encontrar formas de regulación de la proximidad y de la distancia (C. Widmer, 198 l), o aun para expresar cualquier cosa. A veces, sin embargo, estas actitudes pueden corresponder a mecanismos innatos que no traducen una necesidad de comunicar, mientras que el adulto las puede percibir como una señal y responder a través de una acomodación del mantenimiento.
Progresivamente el niño utiliza actitudes o expresiones que se transforman en señales intencionales a partir de las que espera una respuesta del adulto. En el curso de estos intercambios, el que interpela y el interpelado se abren a la comunicación.
En el cuadro del apego madre-niño, hemos insistido en la evolución de un cierto número de necesidades o expresiones cuya existencia es necesaria en la doble perspectiva de la supervivencia y de la abertura de la comunicación: la oralidad como primera relación; los gritos-lloros; el mundo sonoro; la mirada; la sonrisa y la risa; las expresiones motrices. Este conjunto de manifestaciones abre la vía, en el cuadro de las interrelaciones precoces padres-niño, al mecanismo de la mutualidad y a las primicias del dialogo cuyo concepto es entonces extendido en relación al de dialogo tónico.
Los comportamientos expresivos están prestos a funcionar muy temprano.
Corresponden a mecanismos ya constituidos que se manifiestan al comienzo de otra forma no deliberada; sin embargo el receptor les da muy pronto una significación.
Mas tarde, el niño los utiliza como medio de comunicación, comprendiendo la madre la naturaleza más específica de la solicitud.
Las realizaciones funcionales de uno y otro abren el campo de la reciprocidad que tiene el valor de un discurso, a partir de la decodificación de señales: monólogo de dos, diálogo implícito visto bajo el ángulo de la mutualidad. A nuestro entender, ya entre los dos meses y medio y los tres meses, el niño se manifiesta por medio de “dones” y “ofrendas”. Más tarde, utiliza un diálogo explícito en un nivel no-verbal con la mirada y la sonrisa. En esta perspectiva, nuestras investigaciones han tratado sobre todo con la comunicación preverbal, esencialmente bajo la forma de las vocalizaciones y de las manifestaciones gestuales y posturales.
Debemos a la corriente etológica importantes aportaciones sobre las funciones tónico-posturales de comunicación. Los etólogos describieron un cierto número de posturas y complejos expresivos que tienen sentido para el congénere.
Las investigaciones de la etología humana permitieron describir “patterns” que podemos encontrar en el niño y que se ritualizan: comportamientos de amenaza, comportamientos de apaciguamiento, tal como los ha precisado Montagner.
Es cierto que la madre y el niño comparten un código de conductas bastante antes de compartir un código lingüístico. Este código comporta sus reglas, algunas universales, otras idiosincráticas que el niño adquiere por caminos que aun no nos explicamos claramente. En los trabajos de nuestro equipo, acentuamos los componentes posturales y mimo-gestuales en la adquisición de este código.
Sabemos que la mirada del niño constituye para la madre desde el nacimiento y en el periodo neo-natal el desencadenante más poderoso de las conductas de búsqueda de la comunicación; a través de ella se ejerce una atracción recíproca, una imantación. Los trabajos de una de nuestras colaboradoras, M. Robin, mostraron además que la mirada constituye un elemento capital de modulación de las interacciones madre-niño, por ejemplo en cuanto a los cambios de posturas que la madre imprime al recién nacido y al bebé. Por su parte la madre, por medio de su propia postura, y por la cantidad y estilo de los contactos táctiles que inicia sobre el cuerpo de su bebé, expresa la significación que toma para ella el encuentro con el niño. Y el mismo niño ya es vivido como interlocutor, como actuante, cuando la postura materna le aprehende, cara a cara, y lo mantiene en una mirada y un discurso que ya es comunicación.
Hemos estudiado con D. Candilis (1980) las reacciones de evitación-aproximación, placer-displacer, en el marco de un juego emocional provocado por los estímulos cutáneos (cosquilleo en particular).
La madre, que los primeros días, toca ligeramente, acaricia el cuerpo de su hijo y ejerce sobre él pequeñas presiones, pasa poco a poco a contactos mas rítmicos buscados por si mismos de forma repetitiva. Su iniciativa suscita una respuesta que percibe como una solicitud a proseguir. Entre estos contactos diversos piel con piel, puntuales o globales, a distancia de la punta de los dedos, o con mas intrusión sobre el cuerpo del niño, los mas extendidos son los cosquilleos, los besos dados en el cuello o en el vientre, los pellizcos, roces, cuerpo a cuerpo ... A menudo se trata de estimulaciones multimodales en las que la mirada, la voz, la postura, acompañan o anticipan la estimulación cutánea, y son creadoras de una “gestalt” que el niño va reconociendo poco a poco.
Hemos establecido una cronología en la sucesión de las reacciones del niño a los estímulos cutáneos: fase de reacciones de evitación; fase intermedia de regulación de la proximidad y la distancia, de la actividad y la pasividad, y de las reacciones vegetativas; fase de juego socializado, compartido por los dos partenaires, en el transcurso de la cua1 las reacciones permanecen ambiguas: reacciones de evitación-aproximación, de placer-displacer, ambivalencia entre la moderación y el deseo. En efecto, el placer que el niño expresa, en los juegos de cosquillas por ejemplo, y que refuerza el de su compañero, no excluye la ambivalencia: la capacidad del bebé de anticipar el desarrollo de las acciones maternas provoca a menudo una toma de forma tónico-postural defensiva: el niño parece protegerse de los estímulos y a la vez ofrecerse a ellos. Su risa marca el resultado de una “espera” vivida en la sorpresa, y también en el miedo. Existen otras formas de ambivalencia a lo largo de estos juegos cuerpo a cuerpo: por ejemplo, cuando un niño que primero se ha ofrecido comienza a estirar el pelo y a arañar; adelante. En la soledad de su ser y en el mundo de sus relaciones, el otro siempre está presente; nos juzga o nos aprecia, nos protege o nos amenaza, nos interroga o nos propone. Las posturas no tienen únicamente una sintaxis propia, abren la vía a los discursos fantasmagóricos, a contenidos latentes que debemos descifrar. Las expresiones sufridas en la infancia persisten, un fruncir de cejas, o una sonrisa de los padres quedan ahí, tal y como fueron vividas, testigos de un pasado re-elaborado. Esta elaboración se hace “en” el niño, pero el otro influye continuamente su perspectiva. A pesar de las matemáticas, Yo y el Otro somos uno, vestido de piel y palpitante de músculos, superficie y profundidad, cuerpo que pregunta y que responde. Somos nuestro reflejo y nuestro doble, redoble y unidad, Yo y el Otro, fusión y distancia, alter y ego.
Nuestra unidad en tanto que persona se hace progresivamente, y es a través de los intercambios sucesivos que se crearán distanciamientos, autonomías de funcionamiento e independencia. Esta creación resultará no únicamente de la maduración, sino también de las realizaciones de funcionamientos que se abran a solicitudes nuevas y a nuevas investiduras. El hombre, ser social en su misma sustancia, lleva en él una capacidad de relación e intercambio; sobre esta base, jugará en el marco de un grupo de papeles sucesivos. Fruto de su historia personal particular en el marco de su entorno, igual a los otros pero diferente de los otros, ser singular.


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De los movimientos espontáneos al diálogo tónico-postural y a las actividades expresivas. (I)


Discurso de Julián de Ajuriaguerra (P. I)
Revista: Anuario de Psicología, 1983;
N° 28 Págs.:7-18 (Dialnet)
Continúa en Parte II

La NEUROPSICOLOGÍA DEL DESARROLLO es una disciplina joven, que forma parte de las ciencias “básicas” y que posee aplicaciones en la clínica y en la educación.
 Al estudiar al hombre desde sus inicios, no solo desde el punto de vista filogenético, sino también en su propia ontogénesis, se plantea como una necesidad si se quieren superar las contradicciones existentes entre los planos biológico y psicológico o entre el psicológico y el sociológico.
Es preciso esforzarse para tener en cuenta, simultáneamente, lo que la naturaleza ofrece al niño y lo que éste y su entorno organizan en las etapas sucesivas de su evolución madurativa y relacional, las cuales tienen lugar en un tiempo y en un medio dados.
Los estudios en neuropsicología del desarrollo presentan finalidades diversas, que van desde el plano de la semiología neurológica al de las interacciones afectivas y sociales. No se trata simplemente de establecer fases o estadios evolutivos y escalas del desarrollo, sino de describir con precisión los comportamientos que son la expresión de funcionamientos, así como de analizar la dinámica de las transformaciones que son el fruto de la maduración del organismo y de las condiciones que el ambiente ofrece a su desarrollo. Es básicamente en función de esta orientación, que he abordado, junto con mi equipo del College de France, uno de los campos de investigación de la Neuropsicología del Desarrollo: la evolución psicomotriz del lactante desde los movimientos espontáneos hasta los inicios de la comunicación gestual.
El estudio de los movimientos espontáneos en el feto y en el lactante presenta interés tanto desde el punto de vista funcional como desde el punto de vista teórico.
En una primera aproximación definimos los movimientos espontáneos como movimientos autónomos, no controlables, incoercibles, sin finalidad ni significación aparente y que se presentan en ausencia de estímulos externos. En esta definición hacemos referencia a las diferencias entre movimientos espontáneos y movimientos voluntarios. No obstante, cuando estudiamos la motricidad desde una perspectiva comparativa e histórica, resulta necesario efectuar correcciones.
En efecto, existen movimientos involuntarios que se hallan dirigidos hacia un fin, como ocurre por ejemplo en el pattern innato mano-boca. Lo mismo ocurre en determinadas actividades expresivas que, sin ser voluntarias ni intencionales en un principio, entran dentro de la trayectoria de una actividad que tomará un sentido en un momento dado; por ejemplo, la evolución de la sonrisa.
Por otra parte, se admite que los movimientos espontáneos provienen del sujeto, de su organismo en tanto tal, independientemente de toda estimulación discernible externa o interna, aceptándose, sin embargo, que determinados estímulos pueden inducirlos o modificarlos, ya en el sentido de un incremento o de una inhibición.
Si bien los movimientos del feto y del prematuro han estado bien estudiados, sin embargo los movimientos espontáneos del periodo post-natal presentan aun muchos problemas.
Para el estudio de tales movimientos, deben básicamente tenerse en cuenta los “estados” y las posturas (postura ventral o decúbito prono y postura dorsal o decúbito supino principalmente).
La noción de estado comportamental se ha convertida en los últimos quince años en esencial en todo estudio sobre el recién nacido o el lactante. En efecto, las variaciones del nivel de vigilancia existentes de un momento a otro comportan importantes variaciones en la actividad y la reactividad.
Los diferentes sistemas propuestos para catalogar los estados comportamentales en el recién nacido a término, difieren entre sí en algunos aspectos técnicos puntuales (P. H. Wolff, 1966; Prechlt et Beintema, 1964; Anders et al., 1971; Parmelee, 1974). En la actualidad, un sistema de clasificación limitado a 5 estados es el más comúnmente aceptado por su valor heurístico.
Con todo, los autores que utilizan dicho tipo de clasificación se ven obligados a efectuar ciertas puntualizaciones. Así, por ejemplo, en el estado 2 (sueño “irregular”, con débil motilidad general) se han valorado toda una serie de pequeños movimientos efectuados con la boca, básicamente de rumiación y succión, así como sonrisas, muecas, fruncimiento de cejas y de la frente, que son los precursores de ulteriores actividades expresivas.
Pasado el período neonatal, dicha clasificación debe ser ampliada. Así, P. H. Wolff (1966) ha definido un estado de (actividad de alerta) -que se diferencia del de actividad de vigilia- que se presenta a partir de las 6 semanas de edad, y que se caracteriza por el hecho de que los niños se muestran no solo activos, sino además especialmente atentos al ambiente. Touwen, por su parte, construye una nueva escala de estados para el primer año de edad, en la que se toman en cuenta las reacciones afectivas al ambiente social (niño cooperador, sensible o agitado).
Por último, en el estudio evolutivo de los movimientos espontáneos o reactivos del lactante, debe establecerse una diferenciación entre la noción de agitación difusa con irritabilidad y el estado de actividad.
Los términos de irritación e irritabilidad no deben poseer forzosamente una connotación patológica. De hecho, la irritabilidad, fondo sobre el que aparecen los gritos-llantos, es un fenómeno normal que se presenta en diversos grados entre los niños.
El “complexe d'animation” descrito por A. Zaporozhets y M. Lissina (1974), que aparece frecuentemente a partir de los 3 meses, se desencadena ante la presentación de un estímulo. Después de un tiempo de inmovilización con los miembros flexionados, el niño sonríe, se agita, vocaliza con una motilidad discreta, media o fuerte. Dicho estado de animación es ligeramente distinto según el tipo de estímulo: sonrisas, caricias, palabras, o estímulos complejos. La animación es considerada como una actividad a través de la cual el niño busca recibir información, o como una actividad resultante de la información deseada y recibida. Dado que el estado de animación da pie a las relaciones del niño con el adulto o con otros niños, puede convertirse en un ejercicio de expresión afectiva que resulte gratificante para el niño.
Partiendo de dichas clasificaciones, los trabajos más precisos se han consagrado al estudio de los movimientos espontáneos en el recién nacido a término; así, por ejemplo, los trabajos llevados a cabo por P. H. Wolff en los que se estudian ciertas formas bien delimitadas, especialmente durante el sueño: sobresaltos, sonrisas, erecciones, respiración jadeante, contracciones mioclónicas a nivel facial. En Francia, los electroencefalografistas (C. Dreyfus-Brissac, N. M. Motlod, L. Cursi) se han mostrado especialmente interesados en el estudio de los movimientos faciales y de ciertos movimientos de los miembros.
Deseando profundizar en el estudio de la motilidad espontánea, observándola en diferentes partes del cuerpo y a lo largo del desarrollo, hemos efectuado filmaciones de niños hasta la edad de un año (F. Cukier y A. Danis; M. Auzias e I. Casati), en las que los recién nacidos y lactantes se observaban desnudos con el fin de poder estudiar mejor sus movimientos en entera libertad, teniendo en cuenta diversas posiciones (ventral o dorsal) y diversos estados. Dada la gran diversificación de la actividad espontánea, hemos considerado tanto los movimientos masivos (motilidad “generalizada” o “difusa”) como las conductas espontáneas específicas.
En una investigación en curso, llevada a cabo en los dos primeros meses de vida, A. Danis distingue dentro de los movimientos masivos: los movimientos aislados y los movimientos de conjunto, diferenciando en éstos a los movimientos sucesivos (ya sean debidos a una difusión tónica o constituidos por una serie de movimientos aislados) de los movimientos simultáneos en los que diferencia a patterns circunscritos y repetitivos.
Todo ello viene a apoyar lo señalado por P. Wolff (1966): “El hecho de que el organismo posea la capacidad de crear patrones de conducta bien delimitados, refleja una organización dinámica existente ya desde el nacimiento, la cual debiera de ser tenida en cuenta por toda teoría del comportamiento”.
En una primera aproximación, no se ve clara la finalidad de estos movimientos llamados espontáneos. Su denominación de “anárquicos” en los primeros meses ¿no se debería al hecho de que no han sido aun bien identificadas y clasificadas sus diferentes formas de manifestación? ¿Hasta qué punto contribuyen al desarrollo motor ulterior? ¿Desaparecen pura y simplemente con la maduración o constituyen una reserva de unidades motrices que se diferencian y coordinan hasta llegar a constituir patrones motores netamente identificables?
En tal caso, serían los precursores de patrones ulteriores mas elaborados.
Teniendo en cuenta los problemas expuestos, hemos abordado el estudio de los movimientos espontáneos autoinducidos y automantenidos, en tanto en cuanto se manifiestan de formas diferenciadas a lo largo de la evolución y en la adquisición o consecución de determinadas actividades; por ejemplo: la adquisición del equilibrio y la repetición de actividades rítmicas complejas.
En el curso de la evolución de tales actividades hasta los 8 meses, hemos prestado una especial atención a los periodos de transición entre los movimientos llamados espontáneos y los movimientos intencionales.
Por otra parte, en el estudio de los fenómenos motores deben contemplarse también las reacciones emocionales que pueden suscitar en el lactante. Así pues, tomaremos en cuenta también sus manifestaciones afectivas de sobresalto, de miedo, de grito-llanto, así como las placenteras derivadas de la actividad, considerada ésta tanto en su vertiente ejecutiva como creativa. En este sentido, los movimientos espontáneos constituyen ya actividades expresivas capaces de inducir ciertas actitudes del entorno: en ciertos momentos el lactante precisa que se le calme su tempestad de movimientos, mientras que en otros, que se le permita el placer de moverse a su entera libertad.
El problema de la adquisición del equilibrio en el lactante durante el primer semestre (antes de la adquisición de la postura sentada), es bastante complejo, formando parte del cuadro de las primeras formas de organización de la postura y de la cinética.
Estudiando con Mme. M. Auzias (1982) la ontogénesis del equilibrio en posición dorsal durante el primer semestre, hemos observado la existencia de cinco periodos que van desde la “estabilidad frágil con búsqueda de puntos de apoyo” (15 días a 1 mes) al que podríamos denominar “equilibrio de lujo” (6 a 7 meses) en el que el bebé ejecuta verdaderas “acrobacias”.
Las reacciones emocionales se insertan en la trama de esta evolución general, manifestándose a través de todo tipo de actitudes, mímicas y vocalizaciones consecuentes a pérdidas del equilibrio, o por el contrario, como expresiones de alegría del lactante al conseguir un mayor control sobre su equilibrio.
Las actividades repetitivas constituyen una parte importante del repertorio motor espontáneo del lactante a lo largo del primer año y tienen un valor organizador y formativo. En este sentido se han descrito comportamientos repetitivos tales como movimientos de frotación de los pies, pedaleo, rotaciones cefálicas, balanceos del cuerpo andando a gatas.
Debemos señalar que, según Guillaume, la actividad neuromuscular posee inicialmente una tendencia a la ritmicidad. Además, según las leyes fisiológicas, sabemos que la excitabilidad de un aparato u órgano se incrementa una vez vencida la inercia inicial de su puesta en marcha, razón por la cual resulta más fácil la repetición que la modificación adaptativa de los órganos.
Las actividades iterativas simples y masivas, observables durante el primer año de vida, han sido objeto de un profundo estudio llevado a cabo por E. Thelen (1979) en la Universidad de Missouri.
Los movimientos de extensión de brazos en cruz, simulando un avión planeando, que hemos estudiado con M. Auzias (1980) son un ejemplo especialmente llamativo de tales actividades. Se presentan en posición ventral, teniendo lugar entre los 4 y los 6 meses. En estos casos, los bebés presentan de forma repetitiva una actividad tónica intensa con extensión e incurvación dorsal del tronco y de la cabeza con elevación de los cuatro miembros, de manera que mantiene el equilibrio apoyándose exclusivamente por el abdomen. Al llevar a cabo esta actividad, algunos niños se muestran gozosos, manifestando su alegría a través de sonrisas, gritos de jubilo y movimientos de sus miembros, ya sea mediante pedaleo de sus miembros inferiores, aleteo de sus miembros superiores o movimientos de prono-supinación de las manos (“marionetas”). Otros niños, por el contrario, no manifiestan ningún júbilo en su ejecución, mostrándose como sorprendidos mientras ejecutan dicha actividad de forma compulsiva. Tales movimientos o actividades aparecen a menudo cuando el bebé intenta abalanzarse hacia un objeto que le atrae, pudiéndose observar entonces, como estos movimientos, que según hemos ya mencionado simulan el planear de un aeroplano, se van convirtiendo gradualmente en movimientos de reptación que se muestran mucho más eficaces para permitirle conseguir el objeto deseado.
Todas las circunstancias emocionales capaces de provocar una difusión tónica son igualmente propicias para la inducción de este movimiento simulando un planeador, al tiempo que el hecho de que el bebé extienda sus brazos puede ser interpretado por el entorno como la manifestación del deseo de ser tomado en brazos.
Estas alteraciones posturales se sitúan en una fase de transición muy compleja que tiene lugar entre los 4 y los 6 meses, en la que el niño aprende a dominar sus propios movimientos, acentuando los rasgos de su “personalidad motriz”, orientada más hacia el placer de la palpación del propio cuerpo, o hacia el de la repetición pósturo-cinética o hacia el de la variabilidad postural.

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El cuerpo tiene sus razones - Therese Bertherat

La autora del presente libro, nació en Lyon en 1931 y fue la creadora de la anti-gimnasia®. Luego de una infancia difícil, Therese Bertherat, a los treinta y seis años de edad y con dos hijos, enviudó. Su marido, un hombre brillante y con un prometedor futuro profesional en el mundo de la psiquiatría, había sido asesinado en el hospital por uno de sus pacientes.
Según T. Bertherat “Situaciones como ésta desencadenan una terrible descarga de adrenalina. Uno tiene que decidir si morirse o continuar viviendo”. Ella decidió vivir. Con el tiempo conoció Suze L., que hacía un tipo de gimnasia con pequeñas pelotas realizando movimientos suaves y novedosos. Decidió entusiasmada por el hallazgo, iniciar la carrera de fisioterapia cuya "limitada enseñanza" la decepciona. “Se estudiaba el cuerpo músculo a músculo, hueso por hueso, pero nunca en su conjunto: siempre por partes, y lo mismo ocurría con los tratamientos”, afirma.
Conoce así a Françoise Mézières, una fisioterapeuta que había elaborado un enfoque revolucionario de la anatomía. Una visión de conjunto, que mira el cuerpo como un todo en el que cada elemento depende de los demás. Thérèse Bertherat se forma en su método, pero continúa con su propia investigación. Estudia y analiza otras terapias corporales: la bioenergética, la eutonía, el rolfing, la gestalt, la acupuntura y las teorías de la medicina china, que vinieron a completar su conocimiento sobre el psicoanálisis de Freud a Jung, pasando por los trabajos de Wilhelm Reich. Consultado en Antigymnastique

El Cuerpo Tiene Sus Razones- Therese Bertherat

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