Blog de Psicomotricidad, lenguajes expresivos, sensopercepción, tecnologías de ayuda a la inclusión, accesibilidad y diversidad funcional / discapacidad. Patricia Valenzuela, Psicomotricista.

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Henri Wallon y la psicomotricidad

Uno de los aportes de ‪#‎HenriWallon‬ a la Psicomotricidad (Extraído del texto "El concepto de educación vivenciada y las posibilidades interdisciplinarias de las actividades físicas" - José Luis Pastor Pradillo)

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Psicomotricidad y alto rendimiento en mujeres


Interesantes conclusiones de Élida Alfaro (Universidad Politécnica de Madrid), sobre la integración de la mujer niveles deportivos de alto rendimiento. El presente es un extracto del documento "El talento psicomotor y las mujeres en el deporte de Alta Competición" aparecido en la Revista de Educación, N°335, 2004, pp. 127-151.

"La superdotación motriz o talento psicomotor se manifiesta, fundamentalmente, en aquellas actividades que requieren la resolución de problemas motores y se sustenta sobre la base de una inteligencia general que tiene su aplicación máxima en campos como el deporte, la danza, el mimo, etc.
Las personas que poseen altas capacidades motrices deberían ser consideradas por las administraciones educativas como estudiantes con necesidades educativas especiales, con el fin de aplicarles las ayudas necesarias para el máximo desarrollo de dichas capacidades y para la adaptación del ritmo de los estudios a sus verdaderas necesidades.
En la detección y desarrollo de las personas con altas capacidades motrices, la mujer tiene menos oportunidades que el hombre que se encuentra en sus mismas condiciones, por lo que sería necesario concienciar a los profesores, a los entrenadores y a las familias en este sentido para que favoreciesen la práctica deportiva de las chicas y para que facilitasen la detección temprana de altas capacidades en las jóvenes practicantes.
El deporte de alta competición ofrece uno de los marcos posibles para el desarrollo de las altas capacidades motrices y para la manifestación del talento psicomotor, pero en él las mujeres tienen menos oportunidades que los hombres para llegar a conseguir el éxito deportivo y el reconocimiento social, principalmente en las etapas de iniciación y desarrollo deportivo.
Las administraciones deportivas han ido adoptando medidas para lograr una mayor participación de la mujer en el deporte de alta competición, introduciendo normas correctoras en relación con las diferencias antropométricas y fisiológicas. 
En general, en los países desarrollados, se han ido venciendo las barreras biológicas y deportivas pero aún quedan las sociales.
La participación de la mujer en la alta competición deportiva ha sido de progresión constante a lo largo del pasado siglo y se prevé que continúe en el actual.
A pesar de las dificultades, los éxitos deportivos de las mujeres están equiparados a los de los hombres.
Los mayores obstáculos actuales se centran en los países subdesarrollados y en los que las tradiciones, la religión y la cultura imposibilitan el acceso de la mujer al deporte.
Las administraciones deportivas están adoptando medidas para lograr un cierto equilibrio entre las ayudas económicas y deportivas que se ofrecen a los deportistas y a las deportistas. En general, en los países desarrollados, cuando ya se han obtenido éxitos deportivos, la situación está prácticamente igualada."


El divorcio entre «mental» y «físico» existe. Se considera menos importante, privilegiada o 
especial, la persona que posee talento psicomotor que aquella que destaca en las áreas científicas. Así es frecuente que en los temas dedicados a las altas habilidades se haga mención de los ganadores de los Premios Nobel, pero no de los de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, nadie duda de que se necesitan talentos especiales para practicar, a buen nivel, los diferentes deportes, e igualmente para ejercer las habilidades psicomotrices (Gómez y Rodríguez (1993): 10 palabras clave en superdotados, p. 107).



En todo sentido y sin adherir totalmente a lo expresado... Para pensar... y mucho.

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La pirámide del desarrollo humano

En el presente artículo, los autores Alfonso Lázaro y Pedro Pablo Berruezo* exponen su "concepción del desarrollo humano como un devenir continuo y jalonado de procesos que se van activando y adquisiciones que se van consiguiendo, dando la posibilidad de que nuevos procesos y adquisiciones se vayan desarrollando. La reflexión que nos ha conducido a elaborar este modelo procede principalmente de nuestra experiencia en el ámbito de la psicomotricidad, pero también de nuestro trabajo terapéutico y educativo con niños y niñas que presentan desarrollos con y sin dificultades." (Extracto de la Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas Corporales / Número 34. Vol. 9 (2). Páginas 15-42. 2009)
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"Como puede apreciarse, hemos dividido esta estructura piramidal en distintas fases. A la izquierda y a la derecha se representan los distintos estadios del desarrollo y su cronología aproximada. Dentro de cada fase hemos establecido varios niveles, que se conforman con los elementos que se disponen en la misma fila horizontal. Finalmente hemos establecido dos ejes transversales. Por expresarlo de forma resumida, nuestra pirámide consta de 4 fases, 10 niveles y 2 ejes tranversales.
La base de la pirámide, o zócalo sobre el que se construye, se conforma por la estructura que da sentido a todo: el Sistema Nervioso Central y específicamente el cerebro.
Desde esa base se establecen, en orden ascendente, las siguientes fases:
1) Desarrollo de los sistemas sensoriales (primer año). El primer nivel lo constituyen lo que denominamos las estimulaciones básicas del desarrollo: táctiles, vestibulares y propioceptivas. El segundo nivel agrupa a los sensorios visión, audición, olfato, gusto e interocepción.
2) Desarrollo sensoriomotor (de 1 a 3 años). El tercer nivel contiene Tono y relajación; Equilibrio y coordinación dinámica general; Madurez de reflejos; y Planificación motriz (praxias). El cuarto nivel concentra el Esquema corporal; la Conciencia lateral; la Conciencia de la respiración; y la Capacidad de integración sensorial.
3) Desarrollo perceptivo-motor (de 3 a 6 años). El quinto nivel acoge la Imagen corporal; la Coordinación visomotriz; la Percepción del propio cuerpo; y el Ajuste y control postural. El sexto nivel despliega las Destrezas del lenguaje; las Habilidades para el juego simbólico; y el Control de la atención. El séptimo nivel se compone de la Organización espacial y la Estructuración espaciotemporal.
4) Desarrollo de los procesos superiores (de 6 a 12 años). El octavo nivel contempla la Motricidad fina y la Capacidad de inhibición motriz. El noveno nivel se conforma con el Aprendizaje académico y la Autonomía personal. Y, finalmente, el décimo nivel, lo más alto de la pirámide, queda constituido por la Conducta adaptativa.
Esta pirámide se completa con dos vectores cuyas flechas traspasan todo el desarrollo humano, desde el principio hasta el fin, y se constituyen como conductas transversales, que enhebran y tejen la especificad de la especie humana. El de la izquierda se expresa como De la Emoción a las Habilidades Sociales y el de la derecha se enuncia como De la Interacción al Símbolo."
"La potencialidad de nuestro desarrollo proviene, sin lugar a dudas, de lo que el camino de la evolución de nuestra especie ha conseguido ofrecernos como dotación genética en el momento de la concepción y el nacimiento. Sobre ese pilar básico, y en interacción con el ambiente, el individuo humano pone en marcha el desarrollo de determinados procesos madurativos que le permiten conseguir unos logros, sobre los que se activan nuevos procesos y se adquieren nuevas conquistas. Y así sucesivamente hasta alcanzar la madurez y la autonomía.
Lo primero que cabe destacar es que existe un orden en el desarrollo. La imagen del edificio que se construye a base de filas de ladrillos no es ociosa. Es difícil pretender desarrollar algunas capacidades si no se encuentran suficientemente bien consolidados otros procesos.
En segundo lugar, la tipología de procesos o adquisiciones que aparecen en el desarrollo va cambiando, por ello consideramos diferentes fases, que normalmente se corresponden con momentos de crecimiento madurativo (edades aproximadas si el desarrollo es normal). La evolución del individuo va desde la pura captación sensorial a la posibilidad de utilizar el cuerpo con carácter sensorio-motor con el que explora su cuerpo y su entorno, para poder conocer e integrar el mundo mediante su actividad perceptivo-motriz, lo que le permitirá gestionar su contexto próximo y manejarse dentro del mismo gracias a sus capacidades cognitivas y adaptativas.
En tercer lugar, el desarrollo no se trata de una mera acumulación de elementos que al apilarse producen el resultado final. Desde nuestro punto de vista existen unos ejes transversales que acompañan y articulan todo el proceso. En estos ejes, que funcionarían como una especie de andamio que va elevándose al compás que se eleva el edificio, la intervención de otros humanos es absolutamente imprescindible.
Es lo que va tanto a estimular como a conectar los diferentes logros que se van produciendo.
No podemos concebir el desarrollo del individuo humano sin la presencia de la emoción, que acompaña al niño desde los primeros momentos, en conexión continua y constante con sus pequeñas adquisiciones que así reciben el valor social que merecen. El desarrollo de la personalidad va a estar muy determinado por las experiencias emocionales, que conducirán al establecimiento de normas sociales, de criterios morales y a la adquisición de una serie de destrezas o habilidades para la vida social.
De la misma manera no existe todo lo anterior si el desarrollo del niño no se produce en un ambiente de interacciones (con los adultos, con los iguales) que favorezca el paso de unos niveles a otros y que vaya llevando al individuo a conocer la realidad social, a jugar con ella de manera simbólica y a poder representarla mentalmente para que todas sus capacidades cognitivas se desplieguen de la manera más extensa posible.
Nos quedaría una última reflexión sobre las alteraciones del desarrollo. ¿Qué ocurre cuando algo falla en todo este proceso? Evidentemente nuestro modelo no pretende resolver estas dificultades, pero sí ayudar a entenderlas. En las personas con desarrollos normales el ambiente ordinario suele ser suficientemente estimulante para ir cubriendo las etapas sin prestarles demasiada atención. Pero cuando nos encontramos con personas con desarrollos disfuncionales, por causa de una discapacidad u otro tipo de carencia, la estimulación ambiental no resulta suficiente. Podemos encontrar elementos de los que mostramos en nuestra pirámide que no son suficientemente sólidos como para soportar el peso de los niveles superiores y, en este caso, parte del edificio se debilita o se encuentra en riesgo de derrumbe.
En todos estos casos hay que identificar dónde esta la falla. La solución arquitectónica puede ser bien la de reforzar (apuntalar) la parte que manifiesta la falla, o bien la de buscar en las capas más bajas dónde se produjo un mal soporte, remover y reconstruir ese soporte de manera más sólida para volver a construir hacia arriba hasta alcanzar el nivel de la falla.
Las personas que acompañan el desarrollo necesitan conocer bien el proceso para poder estimular, ayudar, compensar o resolver las situaciones que a lo largo de este camino, se van observando. Facilitar este conocimiento ha sido la intención que nos ha llevado a compartir nuestras reflexiones."

* Alfonso Lázaro y Pedro Pablo Berruezo: Psicomotricistas, Maestros especialistas en Educación Especial y Educación Física, Doctores en Pedagogía; con amplia experiencia en intervención psicomotriz, particularmente con personas con discapacidades.
Para leer el texto COMPLETO click aquí: Artículos Colegio Gloria Fuertes

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El pensamiento corporal, de Susana Kesselman




Extracto del libro "El pensamiento corporal. De la inteligencia emocional a la inteligencia sensorial", de Susana Kesselman



Apuntes para una lectura corporal en la bioenergética (o de la violentación de los límites corporales)
1) Construimos corazas corporales como fortalezas desde donde miramos la vida. Nuestros ojos ven lo que nuestras crispaciones les permiten. Vemos el engaño, la traición, la derrota desde una estructura de carácter -como diría Reich- o desde una postura corporal que lleva en sus tensiones la incapacidad de ser libres, de elegir la postura más saludable y los caminos para la liberación de la coraza.
2) Las corazas son conductas defensivas que nos protegen de sentimientos, de sensaciones que nos ponen en peligro, porque nos conectan con nuestras debilidades -provenientes tal vez de otros momentos de la vida- y que se actualizan en verdaderas armaduras.
3) Hemos aprendido a construir defensas para inhibir nuestras sensaciones y sentimientos; aún más, hemos aprendido a no sentir sensaciones y sentimientos, y a  construir corazas seguras, no sólo para resguardarnos sino para ir dejando poco a poco de sentir.
4) Las corazas son palabra, movimiento, imagen, recuerdo, pensamiento agazapado en algún lugar del cuerpo.
5) El cuerpo acorazado ha perdido raíz, grounding, se ha ido separando de su realidad, ha perdido contacto consigo mismo, se ido insensibilizando a sus sensaciones, tiene una pobre percepción de lo que pasa, poca receptividad para autoobservarse.
6) Un enraizamiento pobre lleva a la búsqueda corporal de los soportes. Cuerpos que se sostienen desde los hombros, desde la cabeza y desde otros lugares corporales.
7) El cuerpo acorazado empobrece su respiración, la superficializa, y al empobrecer la respiración disminuye sus sensaciones en el interior del bajo vientre, en la pelvis.
La terapéutica inspirada en estas ideas buscará:
a. Enraizar, o sea permitir la liberación, la descarga, la transformación de la energía. La carga energética se produce a través de la parte superior del cuerpo: el alimento, la respiración; la descarga es función de la parte inferior del cuerpo a través del aparato sexual -en el sentido amplio, no sólo genital-, y esta es la dirección de la cura;
b. Profundización de la respiración con la idea de liberar las tensiones musculares crónicas a lo largo de la espalda, en la mandíbula, en la pelvis, en el vientre, en las piernas.
c. Ejercicios que llevan al cuerpo a un estrés que genera un movimiento espontáneo: temblores, vibraciones y otras manifestaciones corporales (náuseas, mareos, desequilibrios), mediante las cuales se busca devolver al cuerpo una onda de movimiento que lo vincule con las sensaciones y los sentimientos.
Con esto se inicia un proceso en el que la catarsis o descarga es un paso (sólo un paso), desde donde se comenzará el trabajo de asentamiento que se despierta.

Una lectura corporal desde la eutonía o la teoría del inútil combate
1) Las tensiones corporales llevan a irregularidades, fijaciones o desequilibrios en los tonos. Tono es la actividad de un músculo aunque esté en reposo. La enfermedad es la fijación en un tono bajo, alto o medio.
2) Las tensiones no permiten que un movimiento se desplace por los cauces naturales: pie, tibia, fémur,, pelvis, columna. Malos apoyos de los pies cambian las direcciones de los huesos y obligan a los músculos a trabajos adicionales, a la hipertonía o a la hipotonía.
3) La regulación de tonos está dificultada por la falta de sensibilidad del cuerpo.
4) La conciencia corporal predispone al contacto con las tensiones, o sea con los hábitos de movimientos y de vida que las promueven, con la incoherencia entre el esfuerzo y la acción, y sus efectos en un movimiento poco económico.
La terapéutica desde la eutonía va persiguiendo pacientemente el "buen tono". Mientras los ejercicios bioenergéticos llevan al cuerpo a una situación "más allá" de sus limites, "más allá" de la voluntad -situaciones en las que la persona es sometida a un trabajo a veces violento para despertar el movimiento espontáneo-, la eutonía no tiene violencia aparente. La eutonía es como la abuelita, pero una abuelita que lleva el lobo feroz en su interior. Al vincular a la persona con hábitos inservibles, con incongruencias, con insensibilidades evidentes, con dificultades para permaneces pasivos o para mover con una fuerza acorde con la exigencia, violenta de otro modo. Violenta desde la incomodidad, desde la duda, desde la imposibilidad de continuar con el movimiento acostumbrado, desde la inquietud de saber que está dentro de un instrumento para el cambio, desde el enfrentamiento con el vacío, con el silencio.
La terapia eutónica es un desafío a la capacidad de revertir los hábitos corporales a través de:
a. La autoobservación. Mediante la técnica de inventario, el eutonista invita a recorrer minuciosamente cada parte del cuerpo.
b. La incidencia sobre el tono. A través del movimiento sin esfuerzo, natural, de estimulación de la piel, de la conciencia de los huesos y sus volúmenes, del trabajo con las articulaciones, del ir sensibilizándose a las sensaciones, la persona flexibiliza el tono del cuerpo.
c. La liberación de la tensión. Por regulación del tono que producen la intención del movimiento, los microestiramientos, la conciencia del transporte y otros principios, se crea en el cuerpo la disposición a la liberación de la tensión- De esta manera, incide sobre la respiración, sin plantearse ejercicios respiratorios como la bioenergética, y sobre la desestructuración de las corazas a partir de la reordenación de las direcciones de los huesos.
d. La búsqueda del equilibrio tónico. Con la flexibilidad de tono, la persona encuentra una salida a las fijaciones tónicas que llevan a la insensibilidad y dificultan la autoobservación. El concepto de flexibilidad de tono enriquece la idea de relajación. La relajación está asociada al descanso, la quietud, el tono bajo, estado necesario para la apertura de la sensibilidad, para el contacto silencioso con uno mismo; en cualquiera de los tonos. El cuerpo relajado en un tono más alto es útil para la vida cotidiana, que nos requiere acciones variadas. Es relativamente fácil permanecer relajados en el suelo; pero al ponernos de pie, hacer algún deporte, empujar objetos que requieren esfuerzo, la liberación de la tensión es un gran desafío.


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'Pensar el cuerpo es pensar el mundo', David Le Breton por Carlos Trosman

David Le Breton es doctor en Sociología de la Universidad París VII y miembro del Instituto Universitario de Francia. Profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Ciencias Humanas Marc Bloch de Estrasburgo, ha escrito innumerables artículos y colaboraciones, y más de 20 libros (traducidos a los más diversos idiomas), en relación a la temática del cuerpo humano y su construcción social y cultural. Algunas de sus obras han sido traducidas al español: Antropología del Cuerpo y Modernidad; La Sociología del Cuerpo; Antropología del Dolor; El Silencio; Las Pasiones Ordinarias; Antropología de las Emociones y Adiós al Cuerpo. En octubre de 2005, durante la realización del II Congreso de Artes, Ciencias y Humanidades “El Cuerpo Descifrado” en México DF, al que concurrí*, el Dr. Le Breton dictó una Conferencia Magistral titulada “Adiós al Cuerpo”, basada en su libro homónimo. Los conceptos allí expresados (en los cuales está inspirada esta nota), advierten acerca del avance de una ideología que toma al cuerpo como “un lugar de sospecha” que es necesario rehabilitar. Si bien esta visión del cuerpo asociado al pecado es historia antigua fomentada por varias religiones, ahora el nuevo dios es la tecnología. Y este nuevo dios opone un “cuerpo imperfecto a una tecnología perfecta”, proponiendo un cuerpo que se adapte a las circunstancias, como una materia prima que se modela según las modas. Y como las modas cambian, “el cuerpo no sostiene mi identidad sustancial, sino mi identidad circunstancial”, que por supuesto cambiará. Desde esta visión el cuerpo es algo superfluo, accesorio, y plantea un dualismo laico: el hombre opuesto al cuerpo. *Carlos Trosman. Artículo completo de la Revista Digital "Topía"

La ideología de los ’60 era cambiar el mundo, mientras que la actual es cambiar mi cuerpo. Hay un exagerado auge de cosméticos y ejercicios para modificar el cuerpo: “al cambiar su cuerpo, el individuo busca cambiar su existencia.” Esta tiranía de la imagen se aplica más a las mujeres, pero todos somos víctimas, ya que “el individuo toma cuerpo en su cultura”. Y la cultura actual propone un cuerpo sometido a diseño, tanto desde aspectos cosmetológicos como tecnológicos, oponiéndose ferozmente a la determinación de la biología. El cuerpo es considerado hoy día como una “prótesis de la identidad”, del que hay que tomar posesión agregándole la marca propia, como los tatuajes, los piercings u otras prácticas que marcan el cuerpo. Éstas pueden interpretarse como una especie de “código de barras” que hacen único al sujeto. He visto en el cuello de un joven un tatuaje que representaba un código de barras y, al acercarme para observarlo mejor, noté que los números grabados eran su fecha de nacimiento. Me corrió un escalofrío: ¿cuánto tardaría la legislación internacional en volver obligatoria esa práctica en reemplazo de los documentos de identidad? Las cirugías estéticas nos indican que la anatomía ya no es el destino que planteaba Freud: ahora aparece como un destino revocable, como si existiera la posibilidad de ser otro, de liberarse de lo biológico para darse identidad. Como en el caso del transexual, donde el sexo es tomado como una decisión y no como un destino anatómico.
La Tecnociencia, quizás inspirada en discursos puritanos que desprecian al cuerpo, plantea que el cuerpo es algo imperfecto que es necesario corregir o eliminar. Este discurso, proveniente en especial de los U.S.A., quiere instalar el concepto del cuerpo como algo arcaico, “una reliquia de la humanidad”, al que se le reprocha su vulnerabilidad, porque no es tecnológico. Esta ideología propone la manipulación genética, la gestación sin sexualidad, los niños de probeta y la tecnología por encima de la condición humana, estableciendo exámenes en el nacimiento que funcionan como control de calidad para entrar en la vida con cuerpos perfectos. “Este rechazo del cuerpo es sobre todo rechazo al cuerpo de la mujer, porque la mujer es un cuerpo. La mujer vale lo que vale su cuerpo y el hombre es lo que su cuerpo hace, su obra.”
La “cybercultura” alienta la idea de una “posthumanidad”, propone “deshacerse del cuerpo para llegar a una humanidad gloriosa.” Los “internautas” (quienes navegan por Internet) se sienten encerrados en un cuerpo pesado; la comunicación sin cuerpo a través de las computadoras favorece la multiplicación de identidades. El cuerpo es un dato opcional y ese mundo virtual está abierto a mutantes que inventan su cuerpo. “Es un paraíso sin cuerpos, como todo paraíso. Un Paraíso en la tierra en un mundo sin espesor, sin que la carne lo obstaculice.” El rostro es el lugar de la responsabilidad, y en internet no hay rostros. Esto favorece el lugar de la máscara, de la simulación. “No se aplica el principio de realidad al ciberespacio y todos están dispuestos a creer en la información que se les da. La identidad se disuelve. Es la desaparición del otro, “el texto reemplaza al sexo, la pantalla reemplaza al cuerpo, es como una sexualidad angelical porque no hay contacto físico.” “El cibernauta abandona la prisión del cuerpo para entrar a un mundo de sensaciones digitales.” El cuerpo físico se vuelve sólo una necesidad antropológica, como la última frontera a abatir para deshacerse de los restos de la naturaleza. Internet es la carne y el sistema nervioso de los que desprecian su cuerpo y el cuerpo está fuera de moda en este universo de tecnologías.
Existe en USA una comunidad internáutica llamada “Extropianos” (en oposición a la entropía). Para conseguir la inmortalidad intentan reconstruir el cerebro en una computadora y dejar de lado el cuerpo. Proponen “guardarse en un diskette y pasarse a una máquina”, reemplazando al cuerpo por una computadora. El lema de esta comunidad es “Somos la última generación que va a morirse.”
Timothy Leary declaró que “Internet libera al hombre de la esclavitud del cuerpo. Los encuentros físicos se reservarán para las grandes ocasiones, casi sagradas.” Y propone viajar por el mundo sin salir físicamente de la habitación.
Es el advenimiento de una era post-biológica, atisbada por Blas Pascal en el siglo XVIII cuando escribió: “Morir después de haber acumulado lo suficiente para resolver un problema es deprimente.” “Todo lo que podríamos hacer si no tuviéramos cuerpo.”
Proponen un universo post-biológico, post-humano y post-evolucionista, donde el cuerpo sea un cuerpo biónico adaptado a los desafíos contemporáneos, porque “la carne superflua limita el actual desarrollo tecnológico de la humanidad.”
Philip K. Dick, el escritor de ¿ciencia ficción? que publicó el cuento “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, en el que se inspiró Ridley Scott para realizar su film “Blade Runner”, escribió: “Algún día, un humano le disparará a un robot que perderá sangre y lágrimas y que le disparará al hombre, del que saldrá humo.”
Esta tecnociencia piensa al cuerpo y al mundo desde un discurso que desprecia la condición humana, obsoleta y descartable para esos valores, con lo cual aumenta las diferencias y la exclusión. Es un discurso en el fondo religioso, ya que anuncia el advenimiento del Reino Tecnológico y anula al cuerpo a favor del espíritu (o cyber-espíritu). Considera a la humanidad inferior por no ser cyborg, y plantea que el progreso tecnológico va junto con el progreso moral. Empero, ocurre exactamente al revés, ya que con frecuencia el empleo de la tecnología es inmoral. Sobran ejemplos: el control forzado o encubierto de la natalidad en los países del Tercer Mundo, la experimentación con vacunas y tecnología médica en pueblos carenciados, la bomba atómica, las armas químicas y la sociobiología que pretende justificar las diferencias sociales y otras cuestiones del comportamiento humano invocando causas químicas o genéticas.
Olvida la ambivalencia de la condición humana y la compatibilidad del deseo con el deseo de los otros. Propone una humanidad sin cuerpo, lo que sería una humanidad sin sensorialidad, sin sabor. Estas ideologías piensan un mundo donde el ser humano es una criatura demasiado imperfecta para las exigencias de eficiencia que necesita el neoliberalismo, sembrando promesas para el mañana que jamás se cumplen y olvidando que hay excluidos que ni siquiera conocen internet.
“Pensar el cuerpo es pensar el mundo; es un tema político mayor. Es un factor importante para pensar en las sociedades contemporáneas.”, advierte Le Breton.
Las sociedades que pueden prescindir de sus individuos, fomentando la exclusión, pueden también plantearse prescindir del cuerpo.
Las sociedades que procuran la perfección tecnológica del ser humano, aún desde los discursos médicos de prevención de las enfermedades genéticas, también fomentan la exclusión, siguiendo la quimera de la “raza perfecta” que, sabemos, lleva al totalitarismo y a la guerra, pensando al otro como un ser “biológicamente inferior”.
Las sociedades que proponen la digitalización del ser humano y su almacenamiento en computadoras como una forma de inmortalidad, continúan dando pasos agigantados hacia la dominación global de la humanidad porque: ¿quién manejará esas computadoras?
El sabor del mundo es variado, como la vida, y ese es el secreto de su maravilla.
Anestesiar el dolor del ser es también anestesiar el placer y la creación.
Pretender controlarlo todo es ahogar lo impredecible de la condición humana, a partir de la cual se generan los cambios propios de la vida, las luchas por las utopías y por la justicia y el respeto del cuerpo que también somos.

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Danza Emotiva

Fue de casualidad como conocí a Violeta. Una noche con amigos allá lejos en el tiempo. Enseguida me comunicaron: es una gran bailarina que blablablabla… Estratégicamente me senté a su lado para no perderme nada de lo que dijese. Nunca la vi bailar, sólo sentada. Y lo hacía como sólo una bailarina lo hace. Escuché tímidamente los relatos de todos ya que era nueva en el grupo, pero particularmente los de ella.
Al final del encuentro, antes de retirarnos, me regaló su libro “Danza Emotiva, (Poesía en movimiento)”, que durante largos años llevé como una especie de amuleto en circunstanciales mochilas o carteras.
De alguna manera, Violeta generó en mí ante cada reiterada lectura, una especie de diálogo tónico, que colaboró al desarrollo de mi propia idea de psicomotricidad.
“Violeta Britos, es bailarina, coreógrafa y docente artística. Estudió danza moderna en Buenos Aires con Bella Malkenson y con la pedagoga María Fux. Integró los grupos de danza Hoy y Tanzz. Presentó coreografías de su autoría, grupal e individualmente, en distintas salas de Buenos Aires. Integró el movimiento Danza Abierta. Entre otros espectáculos participó en Bodas de sangre (Buenos Aires, 1989; premio Galpón del Sur a la coreografía); Circus (Neuquén, 1996; premiada en la Fiesta Nacional del Teatro 1997); Marcos de mujer (Neuquén, 1997), y Corazones subterráneos (Neuquén, 1998). Intervino en el Encuentro Latinoamericano de Danza (Córdoba, 2000), donde fue distinguida con la medalla de oro por su labor como maestra preparadora, recibiendo también el galardón de plata por la coreografía en la categoría Danza Libre.” (Ediciones Al Margen)

El límite es un estímulo (Extracto del libro “Danza Emotiva (Poesía en movimiento)” de Violeta Britos)

Detengo la mirada en un libro de Líbero Badii. Lo tomo, Ya en distintas oportunidades estudié sus pinturas. Lo que más me atrae en sus obras es el desafío, la forma en que rompe con las viejas ataduras e interpreta verdaderamente lo que lo conmueve, su prolijidad para decir: “Este soy, aquí estoy; tomen todo o dejen que siga mi camino”. Nada lo detiene. Tomo el libro desde la gratitud y el amor. Lo abro al azar. Los colores me bañan. Sé que él será mi guía durante la clase. El libro se me viene al pecho. No es un libro, son fuertes brazos de hombre. Cada cuadro, cada forma, son instantes de transfusión, torrentes de sangre oleosa. Me dejo querer.
Llego al estudio. Llegan los alumnos. Comienzo de clase.
El límite no es un límite. El límite es mi verdad, saber hasta dónde puedo. El límite me relaciona, demanda de mí lo mejor. Yo soy mi límite. Nada me detiene, yo me detengo, desde mi límite, amado, desde mi verdad.
Pienso, con límites infinitos, mientras me muevo. Todos nos movemos desde la geografía de la música, desde la geometría del espacio, desde el límite que este tiempo mío me plantea. No puedo detenerme. Cada dificultad estalla en mí como un límite estimulante. Estoy preparada para las dificultades, nada me fue dado sin que exista un límite para frenarme. Ésa, sólo ésa, es la razón de mi espíritu de topadora. Yo apunto a la felicidad y al amor aunque todo sea un límite. Ése es mi motor. Aprendí a probar la vida sin que me aprueben, a querer dimensiones infinitas, a estarme agradecida. Quiero transferir este sentimiento. Penetro con el cuerpo, con el gesto, con la palabra, para que mis amados alumnos comprendan mis desesperadas ganas de entregarles este deseo que estalla en mí.
Los músculos han actuado, se extendieron hasta los límites de lo “imposible”. Poe esta vez especiales les mostré como me estiro, cómo se estira este cuerpo mío, que ya no me pertenece, este cuerpo mediador, chamánico. No fue la vanidad, fue la desesperación de que me acepten. Los quiero.
Pongo en el centro del estudio el libro de Badii. Les muestro los distintos procesos, las variantes que un artista encuentra desde los límites, el descubrir los puntos, las líneas que puede trazar desde las miradas. Sólo un artista interpretando la dificultad encuentra magia, poesía, el hallazgo de la luz. Por último les muestro una página desplegada donde Badii traza su historia, tan parecida a una ruta de subterráneo.
Seguimos la clase. Cuando reconozco mis límites puedo vincularme, comprendo dónde y cuando debo estar, en qué lugar, siento. Todos se brindan, los cuerpos se engendran nuevamente, las paredes no pueden detenerlos. Impactada, agradecida, doblegada de amor y plenitud, los miro desde el cono del alma, desde un punto de polvo, desarmada en suavidad. La clase se arrincona en nuestras memorias, para besarnos como sólo sabe hacerlo la luna.




Video del programa Acrópolis, Neuquén, Patagonia.
Blog "Laboratorio de Arte" de Violeta Britos. 

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