Autismo: cuando el verano también agota
Hace 1 semana
Blog de Psicomotricidad, lenguajes expresivos, sensopercepción, tecnologías de ayuda a la inclusión, accesibilidad y diversidad funcional / discapacidad. Patricia Valenzuela, Psicomotricista.
![]() |
| Click para agrandar |
Terapia de movimiento rítmicoEn este sentido y mediante la observación de los movimientos espontáneos de los bebés y los efectos que estos mismos tenían a nivel neurológico, Kerte Linde, fotógrafa sueca aficionada, desarrolló esta técnica considerando que los movimientos rítmicos que el bebé hace antes de aprender a andar son importantes no solo para la integración de reflejos sino para la maduración del cerebro.Según su teoría, los ejercicios rítmicos estimulan las redes nerviosas, la mielinización de las fibras nerviosas y desarrollan la red neuronal de la lectura del neocortex. Los ejercicios mímicos ayudan a integrar los reflejos primitivos que son importantes para la lectura y la escritura, como el reflejo tónico simétrico del cuello, el reflejo de Agarre (Grasp) y el palmomental.Al mismo tiempo, los ritmos estimulan el cerebelo y los centros del habla en el lóbulo izquierdo del cerebro y cuando éstos centros son estimulados el habla mejora, como puede observarse en el caso de niños con diferentes discapacidades.Cuando la estimulación no ha sido la correcta, el bebé no ha realizado los movimientos espontáneos que necesita para su desarrollo (por problemas pre, peri o postnatales) y/o no ha cumplido adecuadamente todas las etapas de su desarrollo durante el primer año de vida, pueden producirse bloqueos en el desarrollo con los consecuentes problemas antes mencionados. Si las partes inferiores del cerebro no han madurado, las superiores, encargadas de funciones esenciales para el aprendizaje, no lo harán; por lo tanto es preciso estimular estas zonas inferiores para poder así permitir que maduren todas las demás áreas. Para ello es necesario utilizar técnicas de estimulación específicas.Para subsanar las carencias o déficits en el desarrollo se realizarán movimientos parecidos a los que hace el bebé de forma natural. Éste es el objetivo de los movimientos rítmicos que componen la TMR (terapia de movimiento rítmico y reflejos primitivos), que intenta imitar los movimientos de balanceo repetitivos con los que experimentan y evolucionan los bebés en su primer año de vida.Dichos ejercicios son suaves, sencillos, eficaces y pueden hacerse de forma pasiva, es decir, abordando el terapeuta al paciente, como de forma activa; todos los días durante un año más o menos.Es a través de la estimulación sensorial y del movimiento principalmente, que las zonas más básicas y primitivas del cerebro (las que reciben esta estimulación de forma más directa) se activan, se desarrollan y a su vez se conectan con otras zonas más evolucionadas. Para que el cerebro esté maduro, no sólo es necesario que todas las zonas estén estimuladas y activas, sino que estén interconectadas unas con otras, funcionando de forma conjunta. Por lo dicho anteriormente, se desprende además, que esta terapia mejora el tono muscular, relajando tensiones y espasticidades.
El tratamiento desde la PsicomotricidadDebe ser tratado periódicamente con reeducación psicomotriz con ejercicios de estructuración de ritmo, desplazamiento en el espacio, conocimiento progresivo del cuerpo y de sus articulaciones que son la base del desarrollo de la coordinación y que permitirán el control del movimiento y los gestos. Desde el punto de vista técnico-instrumental el aporte del abordaje psicomotor puede pensarse desde la administración de tres recursos básicos: relajación y ejercicios de distensión, juego corporal y técnicas grafoplásticas.
El niño con inestabilidad psicomotriz, entonces, es incapaz de inhibir sus movimientos, así como la emotividad que va ligada a éstos.Es incapaz de mantener un esfuerzo de forma constante y se muestra muy disperso. Suele predominar la hiperactividad y las alteraciones en los movimientos de coordinación motriz. Hay una constante agitación motriz.La tendencia a trepar y subir, para luego saltar, es un rasgo común, buscando en estas experiencias un encuentro particular con su cuerpo en el momento de la caída.
Desde el punto de vista motor, al estar el niño siempre agitado, presenta a menudo tics, tartamudez y otros trastornos de lenguaje; su coordinación motriz está perturbada y su relación con los objetos sufre su falta de control tónico motor.Afectivamente, nos encontramos ante un niño hiperemotivo, generalmente se opone a todo, rechaza constantemente y, tiende enojarse con facilidad.Todas estas características de gran impulsividad para actuar, frecuentemente van acompañadas de una agresividad que puede volverse sobre sí mismo.
